Líderes y funcionarios se preparan en Chicago para ayudar a inmigrantes en era de Trump

Antonio Zavala Publicado 2017-01-11 10:02:54



Compartiendo una rosca del Día de Reyes al comienzo de una asamblea popular varios activistas hispanos de la ciudad y un funcionario del gobierno de Mexico discutieron el 7 de enero en Pilsen varias formas de poder ayudar a los inmigrantes indocumentados que están bajo amenaza de la nueva administración del presidente electo Donald Trump.

“Es algo muy serio que no estamos exagerando”, dijo sobre las amenazas Guillermo Gómez, un activista quien hablo al inicio de la asamblea llevada a cabo en la Biblioteca Rudy Lozano en el barrio de Pilsen en la ciudad.

Basándose en las amenazas hechas ya por el futuro mandatario de deportar a los inmigrantes, abrogar el programa DACA y construir un muro a lo largo de la frontera, los activistas, muchos de ellos afiliados a la organización Alianza Por Los Derechos de los Inmigrantes, dijeron que están tomando las amenazas en serio y que es “mejor prepararse que lamentarse”.

Los activistas agregaron que esta reunión se llevó a cabo en preparación para una serie de eventos programados para el 20 de enero en la ciudad en donde los activistas están organizando “Un día sin inmigrantes”. Asimismo están convocando a los inmigrantes de la ciudad y suburbios a no consumir, ver televisión, ni tampoco ir a la escuela o ir a trabajar el Día de la Inauguración del presidente Trump. Esto como forma de protesta a la narrativa de odio que se desató durante la campaña presidencial en la que resultó ganador Trump.

Uno de los oradores fue Marcelino Miranda, el cónsul de protección legal del Consulado Mexicano en Chicago quien apuntó a los asistentes las medidas que este organismo oficial está tomando para proteger los derechos de los mexicanos en el exterior en contra de los posibles efectos de las posibles deportaciones bajo la administración Trump.

“Hay cosas que podemos hacer y cosas que no podemos hacer”, dijo Miranda en el salón principal de la biblioteca.

Entre lo que no puede hacer el equipo de protección consular es interferir en la política interna de este país pero si hay otras medidas que Miranda afirmó ante el público que sí se pueden hacer. Por ejemplo, dijo el funcionario, se está trabajando con organizaciones locales y grupos de abogados para asesorar a los inmigrantes como también se están comunicando con los gobiernos locales de las municipalidades para dejarles saber los derechos de los connacionales mexicanos.

Una de las medidas, dijo Miranda, ha sido establecer la línea sin costo, 1-855-4636-395, del Centro de Información y Asistencia a Mexicanos para que cualquier inmigrante durante una emergencia pueda contactar a la unidad de protección del Consulado Mexicano desde cualquier ciudad.

Ante las amenazas de ser deportados y separados de sus familias muchos inmigrantes están pasando por mucha presión algo que también afecta a menores, dijo Miranda.

“Estamos conscientes que la narrativa de deportar a los indocumentados está afectando no solo a los padres si no a muchos de sus hijos”, señaló Miranda.

Para poder asesorar mejor a los mexicanos, dijo este abogado consular, la Secretaría de Relaciones Exteriores está capacitando a los 110 miembros del Consulado en Chicago para poder brindar apoyo legal e, incluso, emocional.

Por igual, dijo este cónsul, que las horas regulares del consulado en Chicago son de 8 a.m. a 1 p.m. de lunes a viernes pero que se han expandido también de 4 p.m. a 7 p.m. durante esos mismo días para lo que venga en el futuro.

“Estamos llamando a todos a la calma, pero también a la acción en casos de emergencia”, concluyó Miranda: “Estamos ofreciendo nuestro rechazo total al discurso de odio y nuestro apoyo a la defensa de los connacionales”.

Por otro lado el activista y organizador laboral Jorge Mújica Murias advirtió a todos a no asumir lo peor antes de que algo ocurra y dijo que el acto de deportar a miles de personas puede ser algo que tomaría varios años.

“El cambio bajo Trump no va a ser inmediato”, precisó Mújica aunque sí acordó que posibles cambios en la educación y el trabajo, bajo el gabinete de Trump, se viertan a la derecha política.

“El Departamento del Trabajo va a dejar de funcionar como hasta ahora y va a estar a favor de los patrones”, dijo Mujica.

En torno a los inmigrantes este conocido líder dijo que los inmigrantes, y en particular los que trabajan, “tienen muchos derechos” y no merecen desesperarse en los tiempos de Trump.

A los indocumentados Mújica aconsejó no abrir la puerta a los agentes de ICE pues con sólo abrir la puerta es darle un permiso implícito a que los interroguen.

También hay que permanecer callados y no firmar ningún documento, en particular salidas voluntarias, apuntó este organizador mexicano.

“Siempre hay que tener memorizado un número de teléfono a quien llamar en caso de una detención”, aconsejó Mújica.

“En los sitios de trabajo”, dijo Mújica, “los patrones no tienen por qué abrir la puerta a los agentes de inmigración sin una orden federal”. Y en torno al programa E-Verifica el organizador apuntó que este sólo aplica a los nuevos trabajadores que van a empezar a trabajar en un lugar a partir desde ese momento y no a los inmigrantes que ya están trabajando ahí por algún tiempo.

“Hay que estar organizados para saber qué hacer,” afirmo Mújica e invitó a los presentes a participar en la protesta “Un día sin inmigrantes” el próximo 20 de enero como una forma más de rechazar la narrativa de odio contra los inmigrantes del entrante presidente Trump.

Carlos Arango, quien está al frente de la Alianza por los Derechos de los Inmigrantes, dijo que es importante darle apoyo a los inmigrantes que temen ser deportados y separados de sus familias.

“Ellos tienen un temor, una angustia y tenemos que darle confianza a nuestra gente”, finalizó Arango.

La asamblea también contó con una presentación de la profesora María Eugenia Torres, de la Universidad Northeastern Illinois, sobre las cuatro mayores olas de inmigración a este país a través de su historia.

Estados Unidos siempre ha tenido una relación de amor y odio con la inmigración, según Torres, a veces el país les da la bienvenida a los nuevos inmigrantes y en otras ocasiones los sanciona y deporta.

 

 

Antonio Zavala. Periodista freelance. Reside en Chicago.

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