Abogado Juan Soliz publica sus memorias de activista y político en Chicago

Antonio Zavala Publicado 2017-01-26 08:00:31


Foto Cortesía de Alex Rueda Marketing

 

En la historia de la comunidad hispana en Chicago siempre habrá un lugar para el abogado Juan Soliz quien en la década de 1980 fue el pionero que abrió las puertas a la representación política de los hispanos en esta ciudad y en el estado.

Soliz, en cooperación con Leda Santodomingo, una reportera venezolana en Chicago, acaba de publicar sus memorias en el libro Sin rencor y sin culpa, cuya presentación pública será el 2 de febrero de 6:00 P.M. a 9:00 P.M. en el Museo Nacional de Arte Mexicano localizado en el barrio Pilsen de Chicago.

El libro cuenta los logros y victorias electorales de Soliz pero también las derrotas personales que sufrió por ser ferozmente independiente de pensamiento y poseedor de una tremenda popularidad en la comunidad hispana de la ciudad.

Soliz, un nativo de Lovington, estado de Nuevo Mexico, llegó a Chicago procedente de Seattle, Washington, en donde se recibió como abogado para trabajar en la Oficina de Asistencia Legal en Pilsen en 1978. La oficina, a cargo de Kalman Resnick, daba asesoría legal gratuita a los inmigrantes indocumentados.

Después de conocer a varios activistas de la época, Soliz fue motivado a lanzar su campaña como independiente en 1982 para representante del distrito 20 de Illinois. Aunque perdió, Soliz se dio a conocer en la comunidad hispana y el resto de la ciudad. En 1984 lo intentó otra vez y logró ser el primer mexicoamericano en ser electo a un escaño en la Cámara de Representantes en Springfield, la capital del estado.

Luego en 1987, ya con mayor popularidad ganada a través del apoyo a las causas inmigrantes —junto con una legión de activistas y voluntarios— Soliz no sólo ganó ser re-elegido a Springfield sino que también ganó un escaño como concejal del Distrito 25, un bastión del poder de la vieja maquinaria política.

En 1989 Soliz se postuló para alcalde de la ciudad contra el ex alcalde Richard M. Daley y el finado concejal Eugene Sawyer, pero se retiró de la campaña antes de la elección.

En una entrevista con el abogado Soliz nos contó la razón de narrar sus memorias y cómo ve ahora la política actual en la comunidad hispana.

“Para mí es importante que se dé a conocer algo de la historia de lo que pasó para que nosotros como Latinos, como mexicanos, pudiéramos abrir la puerta para que se nos diera la dignidad y la integridad que nuestra comunidad se merece,” señaló Soliz. “En esos tiempos estaban las puertas completamente cerradas para nosotros en la política electoral y era muy importante que la gente se diera cuenta y que comprendiera que no fue una batalla fácil, fue una batalla realmente difícil”.

Entre los actos difíciles de superar fueron insultos, daños a su propiedad, amenazas a sus seguidores y terminar casi en bancarrota al final de cada campaña, destacó. En esa época no había ningún hispano electo, solo uno o dos hispanos asignados por la maquinaria política en el poder y a quienes no les permitían gobernar libremente.

“Fue una cuestión de forzar la puerta, tumbarla para que nos permitieran lograr tener representación en la Cámara de Diputados y posteriormente en el Consejo Municipal y como tú sabes ahora en el Senado y en el Congreso del país”, afirmó.

En la época de la década de 1980 aún había un fervor por el cambio y muchos activistas trabajaban juntos para lograrlo.

Le preguntamos al abogado cómo ve el panorama político hispano ya que ahora hay once concejales hispanos y doce hispanos electos a la Cámara y el Senado del estado en Springfield.

“Me parece fenomenal que hemos podido lograr unas posiciones clave; sin embargo, hace falta crear conciencia”, precisó Soliz. “En realidad a mí me gustaría que los latinos que son electos pudieran unirse y realmente obtener el poder. Es una cosa poder llegar a tener un puesto político y otra cosa es saber hacer algo con el puesto político para realmente forjar cambios necesarios para nuestra comunidad”.

Aunque hay más representación hoy en día y la comunidad hispana es más grande hoy, Soliz recalcó que es menester que los políticos hispanos de hoy se unan y decidan trabajar juntos para el bien de sus comunidades.

Agregó que es lamentable que se haya tomado cerca de 20 años para conseguir licencias para las personas indocumentadas en Illinois siendo que había muchos hispanos electos en Springfield.

“Una cosa es tener la fuerza y las posiciones clave”, señaló Soliz. “Y otra cosa es que los que están en esos puesto se unan y se les dé a nuestra comunidad lo que se merece, que es una representación efectiva y que logre los cambios que son necesarios para que tengamos más beneficios y los derechos respectivos”.

El reconocido abogado, que aún hoy en día defiende a los inmigrantes en casos difíciles, dijo que a pesar que aún tiene “el gusanito de la política”, está ya no es una prioridad para él.

Dijo que cada vez que lanzo sus campañas terminaba casi en bancarrota por lo difícil que es recaudar fondos para las costosas campañas. Sus victorias las atribuye a los cientos de voluntarios que lo ayudaron sin exigir nada a cambio.

En el libro también resaltan activistas y personajes de la época que estuvieron activos en las campañas de Soliz como Guillermo Gómez, Carlos Arango, Rita Bustos, el comisionado Jesús Garcia, Francés Sandoval, Paulino Villareal, Ramiro Borja, Bernardino Echeverría y muchos más.

Pero “Sin Rencor y Sin Culpa” no solo trata de su vida política y su trabajo como abogado, sino que también de su vida personal y en breve cuenta su descenso al abismo de las drogas por la presión que sentía al ser una figura pública, admirada y odiada a la vez.

En 1997 Soliz tuvo que viajar a Lima, Perú, para ingresar al programa de rehabilitación “Volver a Vivir”, en donde paso seis meses de intensa terapia para abandonar su adicción a las drogas.

“Hoy ya con esas vivencias,” cita Soliz en su libro, “quisiera que por medio de estas líneas, la gente y especialmente los jóvenes, supieran que lo ideal es no meterse en esto, ni siquiera por curiosidad asomar las narices, no hay que probar las drogas.”

El Dr. Juan Mora-Torres, un profesor asociado de historia en la Universidad De Paul, dijo a El BeiSMan que el lugar de Juan Soliz en la historia de la comunidad hispana de la ciudad está asegurado.

“Los activistas de Pilsen y la Villita seleccionaron a Juan Soliz para que corriera para la Asamblea General en Springfield en 1982, “afirmo el Dr. Mora, “La campaña de Soliz atrajo a cientos de voluntarios comunitarios, así iniciando un movimiento electoral; Soliz es el primer rostro de ese movimiento electoral; ese es su más importante legado”.

 

Antonio Zavala. Periodista freelance. Reside en Chicago.

Comentarios



De interés

Blogs

Cool2ra

Gastón Acurio en Chicago: la función social del arte culinario

José A. Castro Urioste - 2017-06-15

El Sargento Pimienta de este lado del olvido, medio siglo después

Raúl Caballero García - 2017-06-09

#palnorte: Into the Beautiful North

Carolina A. Herrera - 2017-06-03

Files

Find Us On Facebook