Trump advenedizo

Margarita Hernández Contreras Publicado 2017-02-01 07:57:36

 

A ojo de buen cubero, queda claro que el señor está mentalmente enfermo. Y bueno, a quién de nosotros no le falla de vez en cuando la cordura. Muchos andamos por el mundo heridos y sobrevivientes. Eso no me asusta. Lo que me asombra es que fuese elegido para gobernar a la potencia mundial que es este país. Confieso que no soy su simpatizante porque a mí Barack, bueno, hasta súper sexi me parecía.

No puede una esperar mucho de un ser humano que se jacta de saber más que los demás, de sobresalir prácticamente en todo lo habido y por haber, cuando a todas luces podemos ver con el más mínimo sentido común que el señor cojea por donde se le mire.

El señor es un espejo y como tal (ojo: peligro) refleja a sus simpatizantes y los muestra tal y como son. ¡Híjole! Están de miedo, ¿verdad? Egoístas, narcisistas, ególatras, inseguros, propensos a las rabietas, no saben jugar con los demás; los demás los debemos adorar; ignorantes, sin experiencia y con todo y tan evidente falta de experiencia quieren ocupar el lugar más importante. Una, tal vez pueda decir para consolarse: “a mí me van tres de esas imperfecciones”; pero tantos desajustes y defectos y todos concentrados en un solo señor, como que está de la tiznada.

Por otro lado, es asombrosa la capacidad del señor de vivir en la negación. Ni viendo los videos que se presentan a diestra y siniestra, el señor es un experto de la autojustificación. No importa que le mostremos el video donde se mofa del reportero discapacitado, niega haberse burlado de él; el video donde lo escuchamos hablar del área genital de la mujer como si estuviera allí para su goce y posesión (sólo porque se piensa famoso). Lo hemos oído decir que las mujeres preñadas son indeseables para los empleadores. Lo hemos oído hablar pestes de los organismos de espionaje (o de inteligencia, que les dicen), declararse en guerra contra la prensa…

Bueno, para qué seguirle.

Y ahora aquí lo tenemos. No sé quién tendrá que partirse la cabeza contra la pared. No sé quiénes tendrán que sangrar. Él o nosotros. Desde mi muy humilde punto de vista el señor es una deshonra para este país construido con el sudor, las manos y las espaldas de gentes de tantos países, cercanos y lejanos.

Válgame, si el señor apenas es estadounidense de primera generación por el lado materno y de segunda por parte de su padre. Ni que sus antepasados hubieran llegado en el Mayflower. Guarda actitudes antiinmigrantes, desde impedir el ingreso a inmigrantes de origen musulmán y hasta su obcecado afán por el muro con México. En lugar de reconocerse (y actuar en consecuencia) como hijo de inmigrantes que es, actúa como si fuera gringo con antigüedad.

¿Puede una seguir madurando llegado a los 70? Con él, está para dudarse. Una quisiera verlo de pelo blanco, abuelo amoroso y tierno, respetuoso de todos los seres humanos, aplicando a su recién estrenado puesto político la sabiduría y la amplia experiencia que le pudieron haber dado sus siete décadas de vida como empresario, sus dos matrimonios fallidos, etc. Como vamos, tal vez sea cuestión de ser testigos de cómo se ufana por un enfermizo autoengrandecimiento y verlo solito quemarse y que no queden más que cenizas que el viento se lleva.

Una guarda la esperanza.

 

 ∴

Margarita Hernández Contreras, guadalajareña, vive en el área de Dallas. Es traductora profesional del inglés al español. Para comentarios: mhc819@gmail.com.

 

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