Diario de la desprotegida

Margarita Hernández Contreras Publicado 2017-04-01 12:06:07

 
Fernando Botero: La Ballerina, (2006)

[martes 24 de marzo de 1998, dallas, texas]

desprotegida hasta los huesos

como oscuro árbol de invierno

raíces a la intemperie

 

querer sacar al corazón de su rincón

envuelto por muros de materia dócil

músculo, grasa y humores tibios

 

arrancarse el corazón

llevarlo en las manos

expuesto, abierto, latiendo

y más: temblando de miedo

 

la mudez es obligada

la quietud es inevitable

la parálisis es defensa

 

 

este silencio hay que sentirlo bien

esta tristeza hay que cuidarla

 

el miedo invadió

hay que enfrentarlo en cueros y sobrevivir

 

[lunes 30 marzo de 1998, dallas, texas]

 

sobrevivir en la médula del terror

desoír el cuerpo en su inmediatez

para escucharlo por vez primera

hacerse de oídos sordos

y aguzar el corazón para escuchar los anhelos secretos

ocultos tras el escudo de carne grasa

 

ay, las lágrimas, ¡cuántas!

nadie sabe, nadie entiende

el arrojo a pesar del abismo que se abre

 

y luego esta desolación neblinosa

este caminar a ciegas y a solas

por un sendero sin luz, sin norte

 

y luego esta orfandad inevitable

haber nacido sola

sacada a fuerzas del oscuro, gelatinoso y tibio útero materno:

desnudo cuerpo, sanguinolento, trémulo, puños en alto, ojos

apretados para no ver, mueca de desconsuelo y, desde ese momento,

[un llanto que no dejo de llorar

huérfana y expuesta al mundo frío

 

y luego este silencio

vivir sin palabras para nombrar los miedos y las rabias

la garganta inútil, muda

acaso a veces balbuceos desesperados sin efecto

 

incontables minutos de desdicha y desconocimiento

de cobardía y de ceguera

treinta y siete años de doloroso rechazo de mí

el comer como metáfora de no querer ser

de miedo, horror de ser mujer

 

desprovista niña, temblorosa niña, asustada niña

te sabes sin voz, abrumada y paralizada por el mundo

¿lo sabe el mundo? ¿cómo te ve el mundo?

risueña, de trenzas, aplicada, consentida, fuerte

sin lágrimas

gordita

 

y tú, gordita del alma, te ocultas

te ocultas tras tus capas, en tus suéteres,

te metes en tus pantalones

lejos donde nadie pueda tocarte, alcanzarte

lastimarte

 

y luego la vergüenza, gordita linda,

¿de qué? te convoco a que por fin lo digas

vergüenza ¿de qué?

¿dónde la aprendiste?

¿cómo supiste que había que ocultar la gordura,

que eras asquerosa, digna de lástimas, de burlas,

que tenías que esconderte?

ay, mi gordita frágil, es hora de que me lo digas

¿cuál era tu carga, cuál tu secreto, cuál tu miedo?

¿qué no pudiste compartir con nadie ni conmigo?

 

mi gordita hermosa, te enaltezco

me sobran brazos para abarcar tu volumen

me sobra corazón para soportar tu hipertensión

me sobran labios para besar tu piel y sus estrías

me sobran ojos para emocionarme con tu belleza

me sobran manos para arrancarte de tus harapos

me sobran fuerzas para cargar tu peso

me sobran lágrimas para llorar tu pena

me sobra alma para ponerte en alto

me sobra humildad para vivirte agradecida

 

no sé cómo decirlo, gordita chula:

ven a mí

o voy a ti

que el miedo es menos si estamos juntas

 

[lunes 6 de abril de 1998, dallas, texas]

y si estando juntas es menos

es de dudarse si podamos sobrevivir la una sin la otra

metidas de lleno en las tempestuosas aguas

de tu llanto más arcaico

 

esa noche

contigo a mi lado me sacudió tu llanto

me abracé a ti sintiendo tu dolor

en el mar amargo de tus lágrimas estuvimos

a punto de ahogarnos, pero abrazadas

me conmoviste hasta los huesos

con tu falta de palabras y esos sonidos

venidos no sabemos de qué fondo ignoto

 

nos invadió la terrible noche

en que hasta el oxígeno era escaso

la muerte la saboreamos derrotadas

tiradas en el piso, pero abrazadas

 

en la fuente desconocida de tu dolor

me diste a luz hace seis lustros

mi deber: enfrentarme al mundo

pero al cortar el cordón umbilical

me alejaste de tus heridas

y te envolviste

solitaria, digna y temerosa

en la segura sordina y tibieza

de tu carne grasa

 

ausente de ti, disconexa

mi existencia ha sido manca y coja

necesito de tu dolor para explicarme

sí, he sido fuerte, orgullosa

me he llenado de recursos y de mañas

pero sin saber mi origen en ti

también he sido ciega y tonta

 

 

necesito de tu dolor para ser

contigo

una

 

no me exiles más

tú y yo nos completamos

yo, porque tú eres el sentido de lo que soy

tú, porque con lo que soy podrás hacernos hijas del mar

 

[jueves 16 de abril de 1998, dallas, texas]

callada

aguantando, sofocando los antojos

sentir compasión de mí

llorar yo por mí

saber que sólo yo puedo saber

la hondura de este sentimiento

la intensidad de mis necesidades

 

desolación

pobrecita gordita

ilusa

 

mira, se esfuerza

ay, pero, pobre, para qué

 

es patética la gordita

mira se le cae la baba

ante la mesa plena

y su imposibilidad de compartirla

 

ahora la gordita se esconde a llorar

a ahogarse en esa compasión de sí

a rumiar su mala suerte

a vivir la envidia de no ser como otras

a resentir la normalidad de otras

a darse de golpes contra la pared

a arrancarse los pelos

a llorar de veras

 

 

pobre gorda

ilusa gorda

tonta gorda

ingenua gorda

patética gorda

gorda

 

lacérate, gorda

repítete la palabra gorda

miles de veces

golpéate, aráñate, muérdete la piel

con la palabra gorda

desángrate

muérete, gorda

 

no necesitas de los demás

para saberte diferente e indeseable

has aprendido la lección, gorda

 

 

pule tu orgullo, gorda

porque no podrás quedarte aquí para siempre

caída por tu propio peso

por tu propia falta de fuerzas

por tu propia soledad y marginación

 

te permito, gorda, otros momentos de llanto

pero tendrás que levantarte

andarás erguida y sonriente

el corazón roto oculto para todos

 

el día avanza, gorda, y hay que trabajar

así que levántate, gorda

levántate y anda

 

yo me quedo aquí en tu rincón

seguiré llorando por ti

 

[martes 2 de junio de 1998, dallas, texas]

lloro ahora, gordita mía

siento tu pena, tu desolación

tu hambre de pertenencia

ay, cómo duele, gordita

tu temor de no merecer

me cierra la garganta

 

este miedo atroz de que tus bendiciones

se conviertan en tragedias

para convencerte que no mereces

ni la felicidad

ni la “normalidad”

ni la maternidad

 

[jueves 25 de junio de 1998, dallas, texas]

con el alma aplastada

y el verano ardiendo

me enfrento a mi abandono

 

veo un llano despojado

árido y agrietado, donde el viento aúlla

el sol se derrite de día

las estrellas lloran de noche

 

y yo allí, ánima ínfima

hablando palabras que nadie escucha

viviendo sin esperanza de muerte

 

horizonte desolado

yo allí, vagando solita

desconsolada

para siempre

irrescatable

abandonada

 

[jueves 9 de julio de 1998, dallas, texas]

escuchar, gordita, tu pasado

en tantas canciones que se hacen viejas

ahuecar el alma para que quepan

todas sus notas, todas sus palabras

y que puedan renovarse con tu sangre niña

sentir que los años se desvanecen

y que, efectivamente, se puede

“volver a los 17”

con toda la carga de su amargura

con toda la ceguera de su inocencia

 

ay, el hambre voraz

el miedo mudo

la parálisis sintomática

los anhelos secretos

las preguntas incontestables

el sudor a dos pieles

la joven diafanidad

la soledad tu signo

la tristeza inevitable

de esos años, gordita

 

dónde están tus amores

pinche tiempo

que todo lo arrastra

 

 

y ahora aquí estás, mi vida,

sola y lejos,

mi gordita fiel,

llorando las ausencias

bebiendo de tantos abandonos

trastornada por incesantes mutaciones

aquí, ahora, donde tu música, gordita,

es lo único que permanece

 

Margarita Hernández Contreras, guadalajareña, vive en el área de Dallas. Es traductora profesional del inglés al español. Para comentarios: mhc819@gmail.com

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