A propósito de Los viajes venturosos / Venturous Journeys, de Jesús J. Barquet

Jorge García de la Fe Publicado 2017-04-01 02:15:27

 

Venturous Journeys / Los viajes venturosos  deJesús J. Barquet
Verbum, Madrd, 2015,  $20.31, ISBN: 978-84-9074-246-4

Los viajes venturosos / Venturous Journeys (Madrid: Verbum, 2015), de Jesús J. Barquet, es un poemario que incluye, en versión ahora bilingüe, El Libro del desterrado (1994) y Naufragios (1998). Hay un hilván temático común en el sujeto lírico que asume este autor imprescindible del Grupo de la Diáspora del Mariel (1980): el paradójico retomar y superar el tema del destierro en la tradición lírica cubana del siglo XIX (Heredia, Martí), ya que, al mismo tiempo que se extraña y se evoca el suelo patrio, un espíritu aventurero semejante al de los héroes griegos o al de los conquistadores españoles registra que, con regreso o sin él, no hay que quemar las naves en ese viaje incesante hacia los adentros de uno mismo, que es el más apasionante de los exilios.

El intenso periplo barquetiano por Estados Unidos y el mundo —una vez superada “la maldita circunstancia del agua por todas partes”— es un caleidoscopio de comparaciones y contrastes en cuanto a la lectura de la Isla frente al mundo y viceversa. Para el poeta, la patria no es ese concepto limitado a sus matrices geográfica, histórica y política que un patrioterismo barato nos ha vendido en los matutinos escolares. La patria es el dolor y el goce que se lleva en la memoria afectiva, la cual se manifiesta y disipa no sólo en la interacción con otros cuerpos y realidades, sino también hasta en el iluminante desentendimiento de sí mismo, de la propia envoltura física con que uno se identifica. No es un fatuo flâneurismo el gesto de ese sujeto paseante que camina sin miedo a mutar su piel hasta la propia amnesia. En “Destierro sin ángel” de Sagradas herejías (1985), ya había anunciado este proceso al punto de sentenciar: “No sé ahora ni quién soy / tras este haberme vaciado tanto”.

Así como una canción nos puede hacer reconstruir un abejeo de vivencias, encontramos una proustiana asociación entre escenarios y recuerdos en Los viajes venturosos. Siempre se está invocando al paisaje, aun al desértico de New Mexico o al desprovisto de palmas reales de New Orleans, sobre su capacidad de dialogar con la exuberancia caribeña de Cuba. La mejor síntesis ensayística sobre este poemario de Barquet nos la ofrece el académico Yoandy Cabrera en su prólogo al mismo:

Los viajes venturosos ilustra la serie de destierros literales y tropológicos que experimenta el inquieto sujeto lírico de Barquet: destierro geográfico, erótico, escritural, cultural, del recuerdo, de la identidad... En todas las contradicciones que esta summa existencial engendra está el reflejo de una verdad que alcanza cimas a pesar de los desfiladeros: en la negación, en el paisaje que sólo la noche corrige, en el aparente vacío que va quedando al acabar la cotidiana y rododáctila puesta del sol, hay un poeta que observa, escucha, se debate y anota en el Libro.

Más que una yuxtaposición hay, en la poesía de Barquet, una indisoluble imbricación de patria, cuerpo, eros y memoria. Se trata de una búsqueda en la que un históricamente concreto sujeto del deseo es el deseo mismo objetivándose y reproduciéndose en otros cuerpos u objetos del deseo. Ya formulaba En Sin decir el mar (1981), apenas a un año del éxodo: “Mi casa es emigrar constantemente de cuerpo en cuerpo, ese hincar y luego deshincar tenuemente las raíces”. De esta manera, la experiencia del naufragio existencial del migrante es, al mismo tiempo, amarga y dulce; en fin, es un viaje asumido a sabiendas de sus riesgos. Por eso, a pesar de todo, hay conformidad en “El regreso imposible”:

No te reconocerán ni los perros. (…)

Pero no te preocupes.

Que el tiempo y sus premuras te han hecho aborrecer

a los animales,

que tus manos, cansadas de tocar a ajenas puertas,

han cerrado las tuyas,

que ya no te interesa vagar sin rumbo por las calles

y hoy vas directo a lo que buscas, que

diez, veinte, treinta años después

has adquirido otros sabores y aprendido

que el río aquel de la infancia tenía que dar a la mar,

y que sólo el mar es el mismo:

sin tiempo, sin mudanza, sin dolor, sin asombro.

Hay en la obra de Barquet una voluntad iconoclasta y desacralizadora ante la noción tradicional de exilio como sufrimiento y pérdida de sí mismo porque peregrinar no es errar, sino enriquecerse transcultural y transnacionalmente con analogías y descubrimientos. Según José F. Bañuelos en su prólogo a El libro del desterrado, “a Barquet no le interesa asimilarse, porque ni rechaza su pasado y origen cubano totalmente ni se sumerge por completo en la cultura adoptada”. Por otra parte, el propio viaje del cuerpo por sus estaciones eróticas y etarias son formas paralelas y simultáneas de esa incesante diáspora que es la vida misma como alegoría.

No pretendemos hacer de estas breves pinceladas una promoción comercial, pero recomendamos con entusiasmo Los viajes venturosos, de Jesús J. Barquet, como la mejor de las aventuras del cuerpo y el alma por las coordenadas de una nueva asunción de la cubanidad y del exilio.

 

 

Jesús Barquet presentará su poemario Venturous Journeys / Los viajes venturosos en Palabra Pura of the Cuban Diaspora. Miércoles 12 de abril a las 7:30 pm en La Bruqueña 2726 W. Division St. Chicago, Illinois 

Jorge Luis García de la Fe. Nació en Cárdenas, Cuba el 25 de septiembre de 1954. Estudió una Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad de la Habana entre 1975 y 1981 y un Master en Literaturas y Culturas Latinoamericanas en Northeastern Illinois University entre 2011 y 2012. Es poeta, ensayista y ex-editor de la revista Contratiempo. Ha publicado sus poemas y ensayos en: Revista Matanzas (Cuba), Ventana Abierta (Santa Barbara,California), El Canto del Ahuehuete (León, Guanajuato), Contratiempo (Chicago) Diálogo (DePaul University). Su poemario Chicago es mi batey forma parte de la antología En la 18 a la 1, publicado por ediciones Vocesueltas en septiembre de 2010. También forma parte de las antologías poéticas Susurros, para disipar las sombras (Erato, 2012), Rapsodia de los sentidos (Erato, 2013) y Ciudad Cien (Erato, 2014). Recientemente publicó el libro de sonetos Aunque la nieve caiga de repente (Lobo Estepario Pandora Press, 2015).  

Comentarios



De interés

Blogs

Cool2ra

El edificio: ¿construir historias o destruir sueños?

Rocío Santos - 2017-11-17

El hijo del pueblo

José Ángel N. - 2017-11-13

El edificio: es la vida que se busca sola

Tanya Victoria - 2017-11-08

Chavela, serafín y demonio

Franky Piña - 2017-10-25

Files

Find Us On Facebook