Versión etimológico-quijotesca de la teta como pleonasmo del amor

Silvia Goldman Publicado 2017-04-03 11:02:46

 
Fruta prohibida, 1977, Manuel Álvarez Bravo

 

Versión etimológico-quijotesca de la teta como pleonasmo del amor

 

I - El término “teta” surge de una sensación palpable de bienestar acusativo, o “dativo” según otros entendidos; esto es, una inversión del objeto en forma “indirecta” [agréguese “curva”]. Elipsis encarnada con sencillez de la piel partiendo del esternón hasta una situación menos compleja que llamaremos “barriga media” [ésta a menudo se encuentra a la altura de las mesadas o de las piletas] y de vez en cuando —si tomamos una sola muestra— aloja el cuerpo gelatinoso y pre-social de quien pronto la tocará por primera vez dándose así “acuso” recibo del dativo “te” que de forma direc-“ta” pasa a la boca sin interrupción más que de labios, sin dientes ellos, y de una lengua severa y diminuta que aún no exige vocablos.

 

II- De “tate”. Inversión curiosa a la que hace mención la RAE como interjección: 1)“Para denotar haber venido en conocimiento de algo en lo que no se había caído o no se había podido comprender”. De no caerse antes no la podríamos levantar después; de no poderla levantar después, no la podríamos comprender, pues no se convertiría en “tate” —forma de su epifanía o revelación. De esto, dos conclusiones a no temer:

i.i La ley de gravedad es imprescindible para la gravidez

i.ii Siendo que “tate” es la vocalización de una comprensión posterior y “teta” la forma anterior de su correspondiente incomprensión, diremos que “teta” es anterior a “tate” en el tiempo nervioso que hace y / o haga cualquier razonador.

2) “Hipocorístico, ca (del griego, ‘acariciador’) adj. Dicho de un nombre que, en forma diminutiva, abreviada o infantil, se usa como designación cariñosa, familiar o eufemística”. Hipocorístico es su color: caballo musical hacia adentro corriendo hasta amarrarse al pezón; minuto simbólico antes del marrón donde se depositan los deseos dulzones del primer catador. Así, diremos que la “teta” abarca el breve lapso de indecisión entre dos labios y la forma advenediza de un primer color, y que transfórmase, por ello, en el espacio indeterminado entre tú y yo: el ser es dos. No olvidar cierta precisión que aquí antes no se discutió: su galope “hípico” que curva la rigidez original de los labios cuando ensanchan su misión; entiéndase con esto que el cariño no abrevia sino que aunque tienda al diminutivo, amplía: decir “teta” es una incongruencia pues sus dos partituras silábicas, dos, —¡imaginar sólo su doble y sucesiva articulación!— abarca la utópica extensión que va de “te” a “ta” con los montes y valles que repiten y honran el escenario infinito de su separación, pues no se debe olvidar que cada una es, además, dos. Curioso es notar la abstinencia consonántica “s” que practican los diccionarios sin vacilación.

 

∴ 

 

Nada sudó en mí mejor que esta mano

(primera confesión del Quijote a Sancho; primera confusión de ambos)

 

—Qué te digo, Sancho, que nada sudó en mí mejor que esta mano

éranse dos gigantes a caballo

y fuese que nadie sudara tanto

que nada, te lo digo así, que nada ni nadie habrá que sudase tanto

—Señor que nada sudó en mí mejor que esta mano

—¿pero hablas de mi mano Sancho?

—Claro mi señor sudado

—Entonces debes decir que “nada sudó en vos mejor que esa mano”

—Pero señor, si cambio esos vocablos ya no seré espejo lingüístico de sudor tan manso

—entiéndote, Sancho, pero así lo exige el código del buen lector ensimismado;

cambiando el labio cambiará el vocablo: mi será tu vos si pasare a tus labios.

—sacrilegio es creer que un solo enmisismado pueda exigirnos algo

ensimismado Sancho; no todo cambio de labios exige un cambio de vocablos;

algunos son como los miedos fijos y arbitrarios.

—pero señor, si el miedo es la aprensión de que suceda lo contrario

no ha de ser ni fijo ni arbitrario

si quiero “negro” diré “blanco”

“manuscrito” “noveoloescrito”

“dulcinea” “ladelaaldea”

“cercadelcielo” “jumentoalcaballero”

—¡pero qué disparates son esos sancho!

 

Imagina que el “potro” para no ser domado se convierta en “asno”

o que el “gigante” no sea otra cosa que la ansiedad del “guisante”

—no se ofusque tanto amo, yo lo que digo es que al vocablo

más le conviene ser causa del hecho que deseo deshecho

y siendo que don quijote es un personaje tan deseado

mejor será darle la contundencia de un “sancho”

el cambio será al labio lo que el grito a lo callado

—Shhhh. Debo, debo, debes interrumpir los labios

a interrumpirlos, a eso vamos

la mano es (casi) utópica

diríase un vocablo.

 

 ∴

 

Deseoso es aquél que huye de su madre
Lezama Lima

Una gloria en el vientre

(monólogo quijotesco)

 

¿Has pensado alguna vez en tener un hijo Sancho?

un hijo es una gloria en el vientre

un caballero en Dulcinea parado

que crece a los costados y siempre va hacia abajo.

¿Has pensado en darlo todo

muecas, gestos, miembros como retribuciones y trofeos

e implorar y pedir la nada para ti a cambio?

generosidad de las manos esta otra cosa Sancho

un día a la vez dando sus años

una emoción atenta que alguna vez fue orgasmo

¿Has pensado en lo que es quedar parado en tus pies admirando

la disminución de tu nariz en el cambio

la satisfacción de tus dedos porque los agita otro dueño

la impaciencia con que tu pelo resuelve la mitad de otro pelo?

¡revisión de la historia en tus brazos

la del pasado incluyendo la actualidad de otros labios!

¿Has pensado en decirle a alguien contigo sentado en la tarde

yo contuve tus ojos en busca de contrastes  

y rogué que el conocimiento de tus dientes ya no se detuviera

¡dichoso es el padre por cuánto le pesa!

no por lo que cargan sus brazos y no ignoran sus piernas

sino por ese cuerpo aliado que junta sus muñecas

¿Has pensado alguna vez que en el trayecto rugoso de tu ombligo

hay un hijo que pende de un hilo que pende de otro hijo

y una madre pegándose al hueso de tu tacto?

He decidido con satisfacción una cosa Sancho

he de llevar en el cuerpo a mi familia entera

sé que más le pesará a mis caderas

pero lo he de hacer todo por esa emoción atenta

así que ¡anda, apura y tráeme a Dulcinea!

 

Silvia Goldman, uruguaya, radicada en Estados Unidos desde hace quince años. Poemas y artículos académicos suyos han sido publicados en revistas literarias de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En el 2008 publicó su primer libro de poemas titulado Cinco movimientos del llanto (Ediciones de Hermes Criollo, Montevideo). En el 2016, la editorial Cardboardhouse Press publicó No-one Rises Indifferent to Sorrow, una selección de los poemas contenidos en la primera sección de dicho libro y traducidos al inglés por Charlotte Whittle. Es doctora en Estudios hispánicos por la Universidad de Brown y docente universitaria.

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