Mujeres TransLatinx en Chicago

Franky Piña Publicado 2017-06-14 09:25:17


Race Equity On The Table Trans Latinx Women. Moderator: Emmanuel García, Ariann Manzanares, Tania Córdova y Reyna Ruiz. Foto: Rocío Santos 

Ser una mujer latinx transgénero en Chicago es vivir constantemente en desventaja, pero también significa “romper con lo establecido”, como lo argumenta Ariann Manzanares. “Significa saltar los obstáculos impuestos por el Estado, la medicina, la iglesia y la sociedad”. Vivir como mujer latina transgénero en Chicago también conlleva a “visibilizar la transexualidad en lo político, lo social y lo cultural. Asimismo implica luchar por igualdad de derechos”, puntualiza Manzanares.

En el crisol de consonantes LGBTQ, es a la comunidad transgénero, T, a la que se ha marginalizado desde aquel brote insurreccional conocido como Stonewall Riots en New York el 29 de junio de 1969. Y es tal vez ese espíritu combativo de la activista, Sylvia Rivera, quien todavía ronda con vigencia la lucha por los derechos de las personas transgénero. Sin embargo, esta lucha por los derechos de la comunidad transgénero no comenzó en la década de 1960; más bien como lo señala Reyna Ortiz: “Trans people are here, have been here and will always be here.”

¿De qué manera la comunidad latinx transgénero continúa luchando por sus derechos hoy en día? ¿En qué lugar social, cultural y político se encuentra la comunidad transgénero en Chicago cuando las estadísticas son inexistentes? ¿De qué manera esta comunidad confronta el racismo, el clasismo y la ausencia de equidad? Algunas de estas interrogantes fueron el motivo de una conversación entre varias integrantes de la comunidad Trans Latinx de Chicago. El panel fue parte de la serie de diálogos On The Table que se realiza en Chicago y es patrocinada por The Chicago Community Trust en colaboración con Repensar Films y El BeiSMan.

En el panel Race Equity On The Table Trans Latinx Women participaron Tania Córdova, integrante de LGTBQ Immigrants Rights Coalition and Translatin@ Coalition; Reyna Ortiz, mujer translatina, creció en Chicago y trabaja como navegante dirigiendo recursos disponibles para mujeres transgénero; Ariann Manzanares estudió sociología en la Universidad Metropolitana de México, colabora en la revista El BeiSMan sobre temas relacionados a la comunidad trans. El periodista, fundador de Vives Q y activista, Emmanuel García, moderó grandilocuentemente el panel ante una audiencia de reconocidos activistas de la comunidad latinx LGBTQ de Chicago.

La metodología de identificar la problemática que encara la comunidad transgénero en nuestros días se enfocó a partir de la experiencia laboral de las panelistas, pues Córdova, Ortiz Y Manzanares llevan ya más de dos décadas viviendo como mujeres transgénero y tanto Córdova como Ortiz son dos activistas reconocidas en la Ciudad de los Vientos.

Reyna Ortiz lleva cuatro años y medio trabajando en Taskforce Prevention & Community Services; sin embargo, desde el 2000 comenzó a involucrarse con la comunidad transgénero de Chicago al salir públicamente en su cuarto año de high school. Además, al comenzar a frecuentar a otras mujeres transgénero que eran trabajadoras sexuales comenzó a compartir el conocimiento que iba adquiriendo de la problemática y recursos que necesitaba dicha comunidad.

Tania Córdova comenzó su despertar de activista bajo la tutela de Miss Kitty —mujer transgénero legendaria en La Villita en Chicago—. La necesidad de compartir información del sector salud y específicamente sobre la terapia de reemplazamiento hormonal la llevó a ir adentrándose en las necesidades de las mujeres transgénero. Pero hasta que ella misma fue detenida por inmigración y enviada a un centro de detención entonces Córdova se dio cuenta de la necesidad de abogar por los derechos de las mujeres transgénero.

Manzanares, por su parte, estudió sociología. Desde sus años de estudiante cayó en cuenta que no todas las chicas transgénero querían trabajar en una estética como estilistas. Su despertar en sus años de universitaria de 1995 al 2000 no fue alimentar un estigma más contra la mujer transgénero sino amplificar la diversidad de áreas en las que debería desarrollarse profesionalmente si existiera la misma oportunidad para todas las personas independientemente de su identidad de género. En México no pudo ejercer como socióloga pues el Estado no reconoció su nuevo aspecto físico con el del título. Y ya en Chicago trabaja en la construcción como pintora, y cree fundamental sensibilizar cada espacio social a los temas y necesidades de la comunidad transgénero.

Ahora bien para comprender a la comunidad latinx transgénero y el contexto social en el que se encuentra quizá es necesario acercarse a la comunidad latina en general en Estados Unidos. Según la publicación británica The Economist y el Reporte Nielsen, la comunidad latina tiene un poder de consumo equivalente a 1.3 mil billones de dólares (1.3 trillion dollars) y continúa en aumento. Si los latinos que viven en Estados Unidos conformaran un país, sería la potencia económica número 16 en el mundo. La población latina en Estados Unidos es joven y representa el mercado del futuro laboral. La edad promedio de los anglos en Estados Unidos es de 42 años; de la comunidad afroamericana es 32; del latino es 28. Sin embargo, la edad promedio del latino nacido en Estados Unidos es de 18 años. En el reporte especial de The Economist afirma que “es más común que los hispanos dejen la secundaria que el anglo y es mucho menos probable que terminen una carrera universitaria. Igualmente es menos probable que los hispanos trabajen como administradores o profesionales blancos. Menos hispanos son dueños de las casas que habitan, y muchos hispanos fueron abatidos durante la crisis financiera de 2008. Asimismo, muchos inmigrantes mexicanos y centroamericanos salieron huyendo de la violencia de los carteles de la droga y la violencia…”.

Ante el panorama de la estadística, la comunidad latina —con documentos y sin documentos— se encuentra en desventaja social y económica en Estados Unidos. No obstante, esta comunidad es surtidora de mano de obra para el país. El inmigrante indocumentado paga impuestos y no recibo beneficios equitativos a lo que paga. Según la revista The Nation: “los trabajadores indocumentados contribuyen anualmente 11.6 mil millones de dólares a la economía, incluyendo casi 7, mil millones de dólares en impuestos de ventas y 3.6 mil millones de dólares en impuestos a la propiedad”.

Cabe señalar que la comunidad latina no es un bloque hegemónico y dentro de los matices raciales que la componen vive discriminación racial y de clase. De ahí que dentro de este mosaico que conforma la comunidad latina, todavía existe un grupo aún más vulnerable y es la comunidad latina transgénero. Desgraciadamente esta comunidad carece de estadísticas confiables que determinen las necesidades de dicha comunidad. De los pocos estudios y encuestas que se han realizado, incluyendo el de The National Center for Trangender Equality 2015, coinciden en las siguientes condiciones que confronta la comunidad transgénero:

  1. Las personas transgénero vive en condiciones de pobreza extrema.
  2. Padecen discriminación en planes de salud.
  3. Carecen de oportunidades educativas.
  4. Enfrentan discriminación de vivienda.
  5. Padecen acoso y violencia. La edad promedio de una mujer transgénero latina es de 35 años.

El panel Race Equity On The Table Trans Latinx Women abrió un diálogo necesario para darle rostro a las estadísticas y escuchar nuevas narrativas generadas desde dentro de la misma comunidad translatinx de Chicago. La labor activista de Reyna Ortiz, Tania Córdova, Ariann Manzanares y otras activistas trans de Chicago serán parte de una serie próxima de trabajos realizados en colaboración entre Repensar Films y El BeiSMan.

 
Panel Race Equity On The Table Trans Latinx Women en el Café Monsiváis en Pilsen. Foto: Rocío Santos

Franky Piña ha sido cofundador de varias revistas literarias en Chicago: Fe de erratas, zorros y erizos, Tropel Contratiempo. Es coautor del libro Rudy Lozano: His Life, His People (1991). Un cuento de Piña fue publicado en la antología Se habla español: Voces latinas en USA (2000) y Voces en el viento: Nuevas ficciones desde Chicago (1999). Es editor de los catálogos de arte: Marcos Raya: Fetishizing the Imaginary (2004), The Art of Gabriel Villa (2007), René Arceo: Between the Instinctive and the Rational (2010), Alfonso Piloto Nieves Ruiz: Sculpture (2014), Barberena: Master Prints (2016) y Raya: The Fetish of Pain (2017). Piña es director editorial de El BeiSMan.

 

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