Nelson Algren y Simone de Beauvoir: un idilio literario

Antonio Zavala Publicado 2017-07-03 07:13:36


Nelson Algreen y Simone de Beauvoir.

Los escritores Nelson Algren y Simone de Beauvoir sostuvieron un romance intenso de película ocurrido a fines de la década de 1940 y comienzos de la década de 1950.

El idilio entre los autores se llevó a cabo en las ciudades de Chicago y París, y marcó una etapa en la vida de ambos.

Nelson era un autor popular que vivía en el norte de Chicago y estaba a meses de volverse famoso por su novela The Man with the Golden Arm.

Beauvoir era una feminista emergente y asimismo era asistente del filósofo existencialista Jean-Paul Sartre. También estaba a dos años de ser reconocida por su libro El segundo sexo.

El encuentro entre ambos en 1947 fue casual y ocurrió cuando Beauvoir visitaba Nueva York. Ella también quería visitar y conocer Chicago. Una conocida en común le proporcionó el teléfono a Simone.

Algren vivía en un apartamento pequeño en el 1523 al oeste de la calle Wabansia, en West Town. Entonces pagaba diez dólares de renta al mes. Algren se encontraba en la cocina cuando sonó el teléfono.

“Yo estaba merodeando cerca de la estufa tratando de cocinar algo”, dijo Algren al entrevistador H.E.F. Donahue.

Algren estaba acostumbrado a recibir llamadas equivocadas de gente polaca que gritaba en el teléfono pero esta voz era diferente, tenía un tono alto y sonaba como un rechinido. Algren contestó: “Número equivocado” y colgó. El teléfono volvió a sonar y escuchó la misma voz. Algren volvió a colgar.

Una media hora después alguien más llamó, era otra voz que le suplicó: “Por favor, no vaya a colgar, hay alguien aquí que le interesa hablar con usted”.

Esta vez era la voz de una mujer con un acento francés y le dijo su nombre pero Algren no reconocía el nombre y Algren se atrevió a preguntar: “¿En dónde estás?”

Ella le contestó que estaba en el “Petit Café” y agregó las palabras “Palmer House”, hotel famoso de Chicago.

Algren se cambió y se marchó al centro de la ciudad quizás pensando que se trataba de una broma.

Ya en el café, Algren dudó en acercarse a la mujer cuyos ojos le fascinaron y después de estar pensándolo varios minutos decidió aproximarse a la escritora con la que inició una conversación.

“No tenía ninguna idea de lo que me estaba hablando”, recordó Algren después. “Me parecía que estaba tratando de decirme algo, yo no sabía quién era pero su acento era francés”.

Después de ese encuentro, Algren supo que se trataba de la escritora Simone de Beauvoir quien además era la asistente del filósofo Jean-Paul Sartre. Ella se quedó tres días en la ciudad. Ahí nació un romance entre estas dos figuras literarias.

Para ese año Algren ya había escrito Never Come Morning (1942) y The Neon Wilderness (1947). Algren le debía su reputación a los cuentos que había escrito sobre los personajes que poblaban las calles de las calles Milwaukee y División, en Wicker Park. En ese entonces todavía era un barrio polaco.

Al escritor Algren le encantaba crear sus personajes a partir de la gente que conocía en las calles y barras del barrio West Town que por lo regular eran boxeadores, prostitutas y jugadores de naipes.

Por su cuenta, Simone de Beauvoir ya habia escrito She Came to Stay (1943), The Blood of Others (1945) y All Men Are Mortal (1946).

Pero los dos escritores aún no habían escrito sus obras magnas: The Man with the Golden Arm (1949), de Nelson Algren y El segundo sexo (1948), de Simone de Beauvoir. 

Durante esta primer visita, Algren llevó a de Beauvoir a conocer la silla eléctrica en la cárcel del Condado de Cook, el mercado Maxwell Street (aún hay una foto que los registra en ese mercado) y las barras de la calle Madison. También visitaron un show de burlesque y una misión cristiana en donde los desamparados buscaban un techo para pasar la noche.

Ése era el “verdadero Chicago” en el que Algren merodeaba, de ahí salían ideas y personajes para sus cuentos.

Cuando Algren llevó a la escritora a una de las barras que frecuentaba en su vecindario, le comentó que era para que conociera los “personajes siniestros” del barrio. Ella lo tomó en broma y le respondió que ahí él era el único siniestro.

Después de marcharse de regreso a Francia, Simone de Beauvoir y Algren continuaron comunicándose a través de cartas, las cuales ahora se han convertido en una fascinación para los amantes de los libros de Algren y de Beauvoir.

El romance se reanudó en 1948 cuando Simone visitó a Algren por dos meses. En esta segunda ocasión los dos viajaron por el río Misisipi en un buque de vapor con destino a Nueva Orleans, ciudad que la francesa deseaba conocer.

De ahí la pareja viajó a Guatemala y luego a Yucatán, México, donde ella quería conocer las ruinas mayas. De Yucatán los dos viajaron por auto a la Ciudad de México y de ahí a Morelia, Michoacán.

Fue en Morelia que la fricción entre los dos los hizo irritarse ya que Algren buscaba una relación más permanente pero sabía que de Beauvoir nunca podría abandonar su trabajo al lado de Sartre, ya que ella era su asistente desde joven.

Simone tampoco dejaría Francia para irse a vivir a Estados Unidos, que por cierto miraba con cierto desdén.

De regreso a Nueva York, ambos pasaron dos semanas en un hotel tratando de reconciliar sus diferencias hasta que la escritora partió de nuevo a Francia a fines de septiembre de 1948.

Sabiendo que ella era feminista —según los que han escrito sobre la pareja— Algren le propuso a de Beauvoir que escribiera sobre la mujer. Y de esa iniciativa, dicen, surgió El segundo sexo, un libro que revolucionó el pensamiento sobre la mujer, no solo en Francia sino en el mundo entero.

En la ausencia de su amante, quizás para escapar de su depresión y nostalgia, Nelson Algren se encerró en su pequeño apartamento en West Town y escribió The Man with the Golden Arm, novela situada en las calles de la División y Damen; que por cierto, ahora son calles gentrificadas.

En 1949 Nelson Algren tomó un barco y partió a Francia para promover su nuevo libro pero también para pasar tiempo con Simone. Ella lo hospedó en su pequeño apartamento del quinto piso en la Rue Boucherie.

Durante ese viaje, Algren también conoció a Jean-Paul Sartre, a la actriz y cantante Juliette Greco y sostuvo conversaciones con Albert Camus, el escritor existencialista, y con el escritor Jean Cau.

Algren disfrutó los días al lado de su amor imposible. Visitaron los sitios más populares, como el Café de Flore. Ya para entonces Algren había aceptado que era solo una ilusión suya que Simone abandonara su trabajo al lado de Sartre y que decidiera vivir como esposa en Estados Unidos.

Algren regresó resignado a la ciudad que él amaba: Chicago, y le pidió a Simone de Beauvoir nunca escribir sobre su relación íntima. En 1954, sin embargo, cuando ella público su novela The Mandarins, Algren se enfureció cuando leyó el libro y notó que ella había creado un personaje estadunidense basado en Algren.

Quizás para olvidar, Nelson se volvió a casar con su esposa americana a la que ya había abandonado y en el ámbito literario le tocó sortear varias controversias por su novela The Man with the Golden Arm. La comunidad polaca pensó que él los estaba denigrando al escribir una novela sobre un personaje polaco-americano llamado Johnny Majcinek quien era adicto a la morfina.

Incluso, hasta el alcalde Edward J. Kelly removió la controversial novela de las bibliotecas públicas, misma que después se hizo película dirigida por Otto Preminger.

Algren llegó a ganar el National Book Award por The Man with the Golden Arm, el cual muchos recuerdan como el mayor reconocimiento que recibió en vida.

Siendo un producto de la Gran Depresión económica de la década de 1930, Algren tenía tendencias de izquierda y en la década de 1950, en plena histeria anti-comunista bajo el senador Joseph McCarthy, el FBI lo investigó y el Departamento de Estado le prohibió viajar al extranjero a tal grado que le confiscó su pasaporte.

Esto puso un punto final al idilio amoroso y literario de estas dos grandes figuras ya que le impidió a Algren volver a París a implorar su amor a la escritora francesa.

Años más tarde Nelson Algren se mudó a un apartamento en la dirección 1958 al oeste de la Avenida Evergreen en Wicker Park, donde hoy en día se encuentra una placa de la ciudad marcando ese dato histórico.

Entre los lugares que frecuentaba Algren mientras vivio en Wicker Park se encuentran The Rainbo Club, 1159 N. Damen, casi esquina con la Division; The Gold Star Tap, en el 1755 W. División; Dottie’s Pub & Grill, calles Cortland y Winchester; y Phyllis Musical Inn, en el 1800 W. División.

Muy decepcionado de la ciudad que lo negó, Algren se mudó de Chicago en 1975 y se fue a vivir a Peterson, New Jersey.

En 1961 Algren había escrito su obra maestra en prosa Chicago: City on the Make, la cual en bellas palabras poéticas Algren describió el carácter voraz y de rapiña de los políticos, magnates y gangsters que siempre han controlado la ciudad.

Nelson Algren murió el 9 de mayo del 1981 en Long Island, Nueva York, y Simone de Beauvoir, el 14 de abril de 1986, en París. Sin embargo su intenso idilio sigue vivo en las mentes de sus lectores.

 

Antonio Zavala. Periodista freelance. Reside en Chicago.

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