El payaso siniestro

Raúl Caballero García Publicado 2017-09-15 10:01:47

Como usted debe saber, recién se estrenó la versión cinematográfica de It, una vieja novela de Stephen King, ese autor que juega con el terror y que tanto ha nutrido a Hollywood. Pues bien, a propósito de esa película le cuento que hace unos días Valentina me llamó y en la charla me dijo que había ido al cine con sus amigas a ver esa cinta: “por momentos asusta, pero no provoca miedo”, coincidió mija con esa síntesis. La llamada y la charla vinieron a cuento porque ese día compartí en Facebook un trabajo del dibujante argentino Liniers. Lo subí con esta línea: “El payaso siniestro”.

El dibujo de Liniers es una caracterización de Donald Trump encarnando al payaso Pennywise, el disfraz del monstruo de la película con el que atrae a sus víctimas. En el dibujo el payaso Trump tiene cogido un globo rojo con su mano izquierda que parece ofrecérselo a un niño que tiene frente a sí. El rostro del payaso Trump denota un hipócrita gesto de inocencia y humildad, pero esboza una cínica sonrisa; al mismo tiempo con la mano derecha, torciendo el brazo por encima de su cabeza tiene entre los dedos índice y pulgar una aguja con la que está a punto de reventar el globo rojo que en su cuerpo dice con letras blancas “DACA”, las siglas del inglés para referir la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, el programa con el que Barack Obama amparó a los jóvenes llamados Dreamers.

Ahora bien, usted debe saber que la semana pasada Trump suspendió el DACA, propiciando una nueva ola de protestas y un estira y afloja en Washington porque dicha suspensión quedó para ser efectiva dentro de seis meses y en manos del Congreso, es decir, los legisladores deben hallar una alternativa a ese programa que protege a los Dreamers de ser deportados y les permite seguir estudiando, así como poder trabajar. Los Dreamers que están en riesgo son 800,000 jóvenes a quienes siendo niños sus padres indocumentados los trajeron a Estados Unidos.

El dibujo de Liniers fue una propuesta (rechazada) para la portada de la revista New Yorker, donde regularmente colabora, pero él la compartió en Twitter. La expongo aquí porque me parece muy acertada. Por lo demás, igual, Donald Trump hace malabares con la realidad de los acontecimientos una y otra vez, dice y se desdice; amenaza y enseguida se retracta; ofrece, pero luego saca la mano. Es su acostumbrado juego siniestro.

Esta mañana (del jueves 14 de septiembre) veo que vuelve a sus mañosas piruetas. Cuando todavía repercuten en el pueblo su reacción ambivalente después de la confrontación en Virginia entre supremacistas blancos y activistas que los rechazan; asimismo, cuando permanece la flagrante y obscena contradicción legal cometida por él, al indultar al alguacil de Arizona Joe Arpaio —un racista a morir— que estaba condenado por un juez federal por no cumplir la orden de dejar de cazar indocumentados, deteniendo a cualquiera que por su aspecto resultara “sospechoso” de serlo. Otro deleznable xenófobo.

Y ahora, a propósito de los Dreamers y el destino del DACA, Trump ha hecho nuevas piruetas políticas al contradecir lo compartido durante la cena que tuvo con los dirigentes demócratas Charles Schumer, líder demócrata en el Senado, y Nancy Pelosi, dirigente en la Cámara de Representantes.

Pero esta madrugada contradijo lo asentado por los líderes demócratas, desde anoche, en un comunicado. Ellos anuncian un acuerdo para proteger a los Dreamers, pero Trump en un Twitter (desde luego) dice que no hubo tal acuerdo. Hay revuelo en los medios y en Washington. Más tarde ante periodistas se retracta y afirma que el acuerdo anunciado por los demócratas “está muy cerca”, y que lo concerniente al muro fronterizo se vería después. Oootro desbarajuste y nuevo revuelo en los medios.

La revista digital Político, por ejemplo, lo lleva y lo trae durante toda la mañana, que sí, que no, que siempre sí; The Washington Post publica —en una nota firmada por Robert Cuesta— que los partidarios de Trump “están furiosos”, luego del anuncio de los demócratas en el sentido de que se protegerá a los Dreamers. Total, en la escena política nacional un toma y daca absurdo —los Dreamers enmedio de los movimientos de Washington. En este marco hay un espectáculo que cimbra al Partido Republicano (PR), no sólo los leales a Trump se desesperan, en el PR suenan las alarmas porque ya se preparan para las campañas políticas rumbo al 2018, cuando vendrán los reacomodos; así pues, los malabares impredecibles de las movidas de Trump les mueve el piso a tirios y troyanos.

En fin, al final del día tendremos que sí, ciertamente, “está cerca” un pacto entre el liderazgo demócrata y Donald Trump, pacto que por cierto varios republicanos notables aplauden. El republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, ha dejado claro que favorece la continuidad del programa DACA, que apoya a los Dreamers.

Sin embargo, en medio de todo el show los Dreamers seguirán en suspenso pues nadie baja la guardia. Todos saben que el fantasma de los Tweets —ese que recorre el país un día sí y al otro también— dictará el nuevo tweet. En el azar de los días apostemos a que por momentos asusta, pero no produce miedo. La lucha sigue. Ante el siniestro payaso el sueño de los Dreamers no se va. Debe continuar.

 

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Raúl Caballero García, escritor y periodista regiomontano, para comentarios: caballeror52@gmail.com

 

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