El ojo de Bacon: un delicioso tríptico de Febronio Zatarain

Rocío Ferreira / DePaul University Publicado 2017-10-14 08:16:57

En el 2015, bajo el seudónimo de Leucipo Amador, Febronio Zatarain, poeta sinaloense residente en Chicago, mandó su poemario inédito El ojo de Bacon a concursar en el II Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora Verso Destierro 2015 y con gran éxito ganó el primer lugar. Como parte del galardón, la editorial independiente acaba de publicar el poemario ganador en la distintiva Colección Las Cenizas del Quemado. El libro cuenta con “Trazos de carne”, una serie de sugerentes imágenes de Marco Lozano y Edgar Cano que aluden al tema central de los poemas reunidos en esta colección: el desgarramiento del cuerpo humano. Y, dentro de este contexto, no es gratuito que el poemario se titule El ojo de Bacon y se abra con una cita en inglés del propio artista plástico Francis Bacon en la que nos advierte: “We are meat, we are potential carcasses”. Esta cita, vis à vis con la obra del artista, apunta, sin preámbulo alguno, a que los humanos no somos otra cosa que una masa de carne como la de cualquier animal. Con este guiño al lector, Zatarain establece un diálogo con el pintor cuya mirada del cuerpo humano en su experiencia vital se plasma de manera polifónica en la escritura de los poemas.

En El ojo de Bacon, Zatarain construye un tríptico de 36 poemas escritos con gran maestría que, como en los famosos trípticos de Bacon, hace uso de una forma antigua de representación religiosa para desacralizarla. En su poemario, Zatarain trabaja también la escritura del cuerpo humano como animalidad y muestra crudamente la ineludible llegada de la muerte. La primera parte del tríptico titulada “Trazos de vidas” es un conjunto de 14 poemas; la segunda parte, “Dos canales de res”, incluye 10 poemas; y la tercera “Solilunio” cuenta con 12 poemas. Los poemas relatan, desde una memoria nostálgica del pasado, la experiencia íntima de vida de un ser. En cada poema, evocando a Rulfo con todo su esplendor, Zatarain traza personajes contemporáneos que, en una variedad de voces poéticas, se dirigen con un lenguaje sencillo y profundo directamente al lector para hacerlo partícipe de la desolación, el dolor, la violencia y la soledad que tienen que confrontar. Ya sean éstos personajes provenientes de un cuadro de Bacon o no, como el portador de un paraguas, el boxeador, la madre, el travesti o el hombre que pierde un ojo, todos ellos comparten el miedo por el inexorable paso del tiempo y la descomposición del cuerpo.

En los poemas queda claro que para los hablantes el presente es trágico y pareciera no haber ningún tipo de esperanza. La voz poética se confronta con la imagen fragmentada de ese otro que “soy yo” frente al espejo y que no se reconoce. Al final nos damos cuenta que estamos frente a cuadros que trazan justamente la representación angustiosa del cuerpo humano que va llegando a su fin:

            Soy uno
            pero tengo cuatro rostros

            No los finjo
            Ellos se aparecen cuando quieren

            Me siento a beber una cerveza
            y una cara sin cuerpo diserta en primer plano

            Nadie entiende lo que dice
            más ahí está parle y parle

            bebo en calzoncillos
            y ahora me veo de traje fume y fume

            Inhalo con fuerza
            Suelto el humo y lo respiro por la nariz

            La nostalgia me entra
            era un muchacho cuando hacía eso

            Una pintura de fondo verde aparece a un costado
            en el centro estoy yo en posición de loco

            La imagen me reta y me dice
            que no esté tan seguro de proyectarlos

            También creo que tengo cuatro rostros
            que no los finjo y aparecen cuando quieren
            (68)

El ojo de Bacon es una suerte de ecfrasis en la que Febronio Zatarain traza con fuerza, a través de las diversas voces de elaborados y complejos personajes y situaciones, la intensidad de los momentos de dolor y éxtasis que resultan de las experiencias de mutilaciones, de la propia desaparición física del cuerpo y del sentimiento de saber que estamos próximos a volvernos cadáveres en cualquier momento.

Chicago, 12 de octubre del 2017.

Rocío Ferreira obtuvo el doctorado en literatura latinoamericana y estudios de género en la Universidad de California en Berkeley y es Profesora Asociada de Español y Directora del Programa de Graduados en Lenguas Modernas en el Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad DePaul en Chicago.  

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